En Filipinas, los directores de escuelas ubicadas en zonas propensas a desastres dedican gran parte de su tiempo a buscar fondos para reparaciones y a encontrar soluciones improvisadas para las inundaciones, además de sus funciones administrativas. La situación obliga a los directores a asumir roles que van más allá de la gestión educativa, convirtiéndose en responsables de la infraestructura escolar. El Departamento de Educación (DepEd) ha diseñado un modelo de edificios escolares elevados para mitigar los efectos de las inundaciones. Sin embargo, el Secretario Sonny Angara ha reconocido que la implementación a nivel nacional de este diseño es actualmente inviable debido a los altos costos que implicaría. Esta realidad subraya la falta de recursos y la necesidad de soluciones urgentes para proteger la infraestructura educativa filipina. La iniciativa de los directores se convierte, por tanto, en una respuesta crucial ante la vulnerabilidad de las escuelas.
