A medida que se acerca el amanecer, el sueño se vuelve más ligero y el tiempo dedicado a las fases de sueño profundo disminuye. Esto se debe a que el cuerpo comienza a prepararse para despertar, transicionando gradualmente hacia un estado de alerta. El organismo anticipa la llegada de la luz y activa mecanismos fisiológicos que promueven el despertar. Esta preparación natural explica por qué muchas personas se despiertan fácilmente antes de que suene la alarma, especialmente durante las horas previas al amanecer. El ritmo circadiano, nuestro reloj interno, juega un papel fundamental en este proceso. Este fenómeno es una parte normal y saludable del ciclo de sueño-vigilia.