A medio siglo de las protestas de Soweto, Sudáfrica enfrenta un nuevo desafío en su sistema educativo. La transición repentina al inglés como lengua de instrucción en cuarto grado está generando dificultades académicas significativas para los estudiantes. Expertos señalan que esta medida impacta negativamente la comprensión de conceptos matemáticos, evidenciando la importancia crucial de la educación en la lengua materna. El cambio abrupto crea una barrera para el aprendizaje, especialmente para aquellos alumnos que no dominan el inglés. Este problema revive el debate sobre las políticas lingüísticas en el país y su relación con el legado de desigualdad educativa. La situación actual sugiere que no se han aprendido las lecciones del pasado, poniendo en riesgo el futuro académico de una generación. La educación en la lengua materna se considera fundamental para un desarrollo cognitivo sólido y un mejor rendimiento escolar.
