Diversos estudios científicos investigan el impacto de reducir el consumo de redes sociales. Se analizan específicamente las virtudes y limitaciones de disminuir el uso intensivo de estas plataformas. Un punto clave es el fenómeno del "doomscrolling", definido como el consumo de contenido negativo. Esta práctica puede afectar significativamente la salud mental de los usuarios. Por otro lado, se evalúa el efecto de desconectarse totalmente de la red. Esto puede generar el sentimiento conocido como FOMO, o miedo a perderse de algo. El equilibrio entre la conexión y la desconexión sigue siendo objeto de estudio.