Investigadores de la Universidad de Oxford han determinado que la conservación de la chocolatina en el refrigerador realza su sabor. El profesor Charles Spence explica que el frío proporciona una textura más crujiente y un equilibrio aromático superior. Los estudios demuestran que la disolución más lenta de la chocolata fría intensifica la experiencia gustativa. Las bajas temperaturas también atenúan los sabores demasiado intensos, creando una sensación más equilibrada en el paladar. Contrariamente a la creencia popular, la nevera no afecta negativamente la calidad del chocolate. La investigación sugiere que la mayoría de las personas almacenan incorrectamente este producto, perdiendo así la oportunidad de disfrutarlo en su máxima expresión.