Las capturas de calamar en el Mar del Norte se han triplicado en un año, un fenómeno que ocurre en un contexto de presión sobre otras poblaciones de peces. El profesor danés Ole G. Mouritsen sugiere que este cambio en el menú del mar debería reflejarse en nuestros hábitos alimenticios. Según Mouritsen, los ventosas del calamar no afectan la experiencia gastronómica, describiendo su sabor como “delicioso”. Este aumento en la presencia de calamares podría representar una oportunidad para diversificar las fuentes de proteína marina. El incremento de las capturas plantea preguntas sobre el impacto en el ecosistema del Mar del Norte. La adaptación a estos cambios en la disponibilidad de especies es crucial para la sostenibilidad de la pesca y la alimentación.