Un nuevo estudio revela que la oposición de los líderes al teletrabajo podría estar ligada a rasgos narcisistas más que a preocupaciones de productividad. La investigación sugiere que los jefes con tendencias narcisistas prefieren tener a sus empleados físicamente presentes para ejercer mayor control y mantener su estatus. Este deseo de poder y visibilidad supera las consideraciones sobre la eficiencia o el bienestar de los trabajadores. El retorno obligatorio a la oficina podría ser, por tanto, una manifestación de estas dinámicas de poder personales. Los resultados indican que los líderes narcisistas valoran la supervisión directa y la sensación de dominio que proporciona tener a los empleados a la vista. Este comportamiento podría tener implicaciones negativas para la moral y la retención de los empleados que prefieren la flexibilidad del trabajo remoto.

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