Investigadores de la Universidad Hebrea han logrado producir beta-caseína, una proteína esencial para la fusión del queso, a partir de semillas de cártamo. Este avance innovador elimina la necesidad de criar vacas para obtener esta proteína, ofreciendo una alternativa sostenible y rentable. El proceso consiste en extraer una sustancia similar a la crema de las semillas de cártamo. Esta producción a base de plantas tiene el potencial de reducir significativamente los costos asociados con la producción láctea tradicional. Además, disminuiría considerablemente las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de la ganadería. Este descubrimiento podría revolucionar la industria láctea, ofreciendo una solución más ecológica y accesible para el futuro.