El artista Behram Farooqui explora la profundidad y las limitaciones del archivo mogol en su obra Begi-Nama. A través de una técnica de desestabilización, la pieza cuestiona cómo se construye la historia oficial y los vacíos que quedan en los registros históricos. Farooqui utiliza elementos visuales y espaciales para obligar al espectador a reconocer que el archivo no es un solo relato, sino un fragmento. La obra invita a una reflexión sobre la memoria, el poder y la la pérdida de información a través del tiempo. El proyecto se presenta como un ejercicio de arqueología visual que busca rescatar lo invisible. Finalmente, la pieza logra transformar la percepción del pasado mogol, alejándose de la narrativa lineal y tradicional.