Un estudio reciente revela que solo seis de cada diez padres y parejas en los Países Bajos utilizan la licencia de paternidad adicional de cinco semanas disponible desde 2020. Esta cifra es significativamente menor que las estimaciones previas, que preveían un uso entre el 74% y el 84%. La licencia ofrece una semana de pago completo y cinco semanas adicionales con el 70% del salario. La medida se implementó para fomentar una distribución más equitativa de las responsabilidades de cuidado y reducir la brecha salarial que sufren las mujeres tras la maternidad, conocida como la "penalización por bebé". El estudio indica que el uso de la licencia es menor entre los trabajadores con ingresos bajos y altos. Los trabajadores con bajos ingresos priorizan evitar la pérdida de salario, mientras que los de altos ingresos ven disminuidos los beneficios debido a un tope salarial para el cálculo de la prestación. Los investigadores concluyen que las barreras financieras limitan el acceso a esta licencia para diferentes grupos de ingresos.