El Food Service Instituut Nederland (FSIN) predice que restaurantes, cafeterías y bares en Países Bajos enfrentarán una disminución en el número de clientes y un aumento en los precios durante el próximo año. En los últimos años, la comida para llevar ha sido un importante motor de ingresos para el sector de la hostelería y las cadenas de tiendas. El FSIN señala que los consumidores necesitarán tiempo para adaptarse a los precios más altos. La situación actual exige que los restaurantes ofrezcan experiencias únicas para compensar el impacto del aumento de precios y atraer clientes. Se espera que la inflación afecte significativamente los hábitos de consumo en Países Bajos. La supervivencia del negocio dependerá de la capacidad de adaptación y la oferta de valor añadido.