La Ley de Etiquetado de Alimentos en Chile, cumpliendo diez años, no ha logrado alterar significativamente los hábitos de consumo de la población. En cambio, la legislación ha impulsado a la industria alimentaria a reformular sus productos para evitar las etiquetas de advertencia. El cambio se observa en la oferta de alimentos, con una reducción en el contenido de azúcares, grasas saturadas y sodio en muchos productos procesados. Sin embargo, los expertos señalan que esto no garantiza una mejora en la salud pública si la población sigue eligiendo opciones poco saludables. La ley original buscaba empoderar a los consumidores con información para tomar decisiones más informadas, pero el impacto real se ha centrado en la composición de los alimentos disponibles. CIPER Chile destaca que la industria se ha adaptado a la normativa, priorizando la reformulación sobre la educación del consumidor. Esto plantea interrogantes sobre la efectividad de la ley a largo plazo.