Un reciente estudio ha demostrado que el consumo de café no solo reduce la duración del sueño, sino que también deteriora significativamente su calidad. La investigación indica que la cafeína altera los patrones de sueño, provocando un descanso menos reparador. Los efectos negativos se manifiestan independientemente de la cantidad de café consumida, aunque varían entre individuos. La investigación destaca una notable diferencia en cómo cada persona reacciona a la cafeína. Estos hallazgos sugieren que incluso un consumo moderado de café puede afectar negativamente el bienestar general debido a la interrupción del sueño. Los investigadores recomiendan considerar estos efectos al evaluar el consumo de cafeína y su impacto en la salud.