Especialistas en sueño están destacando una técnica de respiración, basada en el pranayama yóguico, como una herramienta para combatir el insomnio y la ansiedad nocturna. Conocida como el método 4-7-8, la práctica implica inhalar durante cuatro segundos, retener la respiración por siete y exhalar lentamente durante ocho segundos. Los profesionales explican que esta secuencia ayuda a calmar el sistema nervioso y preparar el cuerpo para el descanso. La técnica se presenta como una alternativa no farmacológica para quienes buscan mejorar la calidad del sueño. Su origen se encuentra en antiguas prácticas yóguicas, lo que sugiere una larga tradición de eficacia. Se recomienda practicarla de forma regular para obtener mejores resultados.