Existe una creciente preocupación en Indonesia sobre la percepción de las universidades como meros centros de formación de mano de obra. Diversos sectores critican este enfoque, temiendo una pérdida de la esencia académica y la investigación. El gobierno ha planteado la posibilidad de cerrar carreras universitarias consideradas poco pertinentes para el mercado laboral actual. Esta medida genera debate sobre el equilibrio entre la formación profesional y la necesidad de mantener una oferta educativa diversa y completa. Las instituciones educativas se enfrentan al desafío de mantener su relevancia sin convertirse únicamente en "fábricas" de empleados. La discusión se centra en cómo asegurar que los programas de estudio respondan a las necesidades del país, al tiempo que fomentan el pensamiento crítico y la innovación. Se busca un modelo que combine la empleabilidad con la excelencia académica.