Uganda, un país sin salida al mar, alguna vez contó con una red ferroviaria que llegaba hasta las orillas del agua en Port Bell y Jinja. Allí, los vagones de tren se cargaban en transbordadores para cruzar el Lago Victoria hacia Mwanza en Tanzania y Kisumu en Kenia, conectándose con otras redes ferroviarias. El barco MV Kabalega, perteneciente a la Corporación de Ferrocarriles de Uganda (URC), era un activo valorado en 6 mil millones de chelines de Uganda. Sin embargo, su valor se ha desplomado hasta los 1,000 chelines, simbolizando el deterioro de la infraestructura ferroviaria y de transporte acuático del país. Este declive ilustra los desafíos que enfrenta Uganda para mantener su capacidad logística y conectividad regional, particularmente en relación con sus vecinos, Tanzania y Kenia. La situación del MV Kabalega plantea interrogantes sobre la gestión de activos públicos y la necesidad de inversión en el sector ferroviario.