Un tribunal turco ha dictado sentencia en el caso de la familia Böcek, ciudadanos alemanes que fallecieron tras intoxicarse en un hotel debido a una fumigación. Los propietarios de la empresa de fumigación DSS, Zeki Kışı y su hijo Serkan Kışı, fueron condenados a 18 años de prisión sin beneficios de reducción de pena. El dueño del hotel, Hakan Oğlak, recibió una condena de 13 años y 4 meses de cárcel. Doğan Caferoğlu, el responsable de la fumigación, fue sentenciado a 12 años, 2 meses y 20 días de prisión. Dos empleados del hotel, Muhammad Moeen Ud Dın Chıshtı y Rustemsha Batyrov, fueron absueltos de cargos. La sentencia pone fin a un caso que conmocionó a la opinión pública y plantea interrogantes sobre la seguridad turística en Turquía.