El acuerdo propuesto por el expresidente Trump con Irán, de apenas 14 puntos, contrasta significativamente con el acuerdo nuclear de 2015, impulsado por Barack Obama, que abarcaba 160 páginas. La nueva propuesta ofrece un alivio inmediato de las sanciones, pero presenta un mecanismo de inspección menos robusto. A diferencia del acuerdo de 2015 –que Trump abandonó–, el cual vinculaba el levantamiento de sanciones a verificaciones exhaustivas y contenía cláusulas de expiración para las restricciones, el plan de Trump no detalla tales condiciones. Expertos señalan que el acuerdo original establecía un control más estricto sobre el programa nuclear iraní. La principal diferencia radica en la extensión y el nivel de detalle de las garantías y mecanismos de control. El acuerdo de Obama buscaba una supervisión a largo plazo, mientras que la propuesta de Trump se enfoca en una relajación más rápida de las sanciones.