Los monjes trapenses de la Abadía de Koningshoeven, productores de la cerveza La Trappe, han lanzado una nueva bebida: un refresco trapense llamado Ariston. La iniciativa surge del redescubrimiento de una receta de refresco de hace 75 años, encontrada accidentalmente durante preparativos para su 140 aniversario. Originalmente, Ariston se elaboraba durante y después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la producción de cerveza estaba restringida por las autoridades alemanas y la escasez de materias primas. La receta original era excesivamente dulce, por lo que los monjes la modificaron para adaptarse a las preferencias actuales por bebidas menos azucaradas y a la creciente tendencia hacia productos más saludables. Se han producido 10.000 litros de Ariston, con sabores a frutas y hierbas, y actualmente se vende exclusivamente en la tienda de la cervecería. La producción inicial se realiza fuera del monasterio, con supervisión trapense, para evaluar la aceptación del público antes de considerar trasladarla de nuevo a las instalaciones de la abadía.
