Una neurocientífica española, Nazareth Castellanos, ha revelado que las relaciones tóxicas pueden acelerar el envejecimiento biológico. El conflicto constante inherente a estas dinámicas altera el funcionamiento del reloj biológico del cuerpo, impactando negativamente en la salud a largo plazo. Castellanos explica que el estrés crónico derivado de estas relaciones provoca cambios fisiológicos que se manifiestan como un envejecimiento más rápido. La investigación sugiere que el impacto emocional y psicológico de las relaciones perjudiciales tiene consecuencias tangibles en el organismo. Estos efectos pueden incluir un deterioro celular prematuro y una disminución de la capacidad del cuerpo para repararse. Los hallazgos resaltan la importancia de cultivar relaciones saludables para preservar el bienestar físico y mental, y retrasar los efectos del envejecimiento.
