El denominado "síndrome de la tiara" representa un obstáculo sutil pero significativo para el avance profesional de las mujeres hacia puestos de liderazgo. Esta creencia de que el mérito y el trabajo bien hecho son suficientes para ser reconocidas a menudo impide que las mujeres busquen activamente oportunidades de crecimiento. A diferencia de sus colegas masculinos, las mujeres tienden a restar importancia a sus logros y a evitar la autopromoción, dificultando que sus contribuciones sean percibidas. Para superar esta barrera, es crucial desarrollar habilidades de influencia, construir redes de apoyo sólidas y aprender a comunicar efectivamente el impacto de su trabajo. La clave reside en dar visibilidad al valor que aportan, sin caer en la falsa modestia que puede frenar su ascenso. Reconocer y abordar este síndrome es fundamental para promover la igualdad de género en el ámbito laboral.