El programa de espionaje ruso, conocido como “Los ilegales”, tiene raíces que se remontan a antes de la Revolución Rusa y continúa activo hoy en día, con Vladimir Putin como su principal defensor. Su existencia salió a la luz en 2010 tras el arresto de agentes “durmientes” en EE.UU., pero se ha revelado que posee una extensa historia de operaciones en América Latina. Este programa clandestino se dedica al reclutamiento y entrenamiento de espías que operan bajo identidades falsas en el extranjero, con el objetivo de recopilar información y ejercer influencia en otros países. Las revelaciones sugieren una red de espionaje de larga data que abarca décadas y múltiples continentes. La información disponible indica que América Latina ha sido un foco importante para estas actividades encubiertas. Se desconoce el alcance total de las operaciones en la región, pero el programa demuestra la persistencia de Rusia en sus esfuerzos de inteligencia global.

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