Texas ha aprobado un plan histórico que obligará a los estudiantes de escuelas públicas a estudiar pasajes seleccionados de la Biblia a partir del año escolar 2030-2031, como parte de las clases de inglés y artes del lenguaje. Los defensores de la medida sostienen que esta iniciativa enriquecerá la comprensión de los alumnos sobre obras literarias influyentes. Sin embargo, la decisión ha generado controversia y críticas por parte de quienes temen una violación al principio de separación entre iglesia y estado. Los opositores también enfatizan la importancia de incluir una representación diversa de textos en el currículo escolar. El nuevo requisito busca integrar la Biblia como una obra literaria relevante en el contexto educativo. La implementación del plan ha provocado un debate sobre el papel de la religión en las escuelas públicas estadounidenses. Se espera que la medida impacte significativamente la educación en el estado de Texas.