Durante veinte años, Taiwán ha mantenido una presencia constante en el Festival Off d’Avignon, demostrando un ejercicio de diplomacia cultural. El artículo analiza cómo el intercambio cultural internacional está influenciado por el idioma, las prácticas institucionales y la selección artística. Se subraya que estos factores determinan la forma en que los artistas taiwaneses pueden comunicar su trabajo en el extranjero. La presencia en Avignon no es simplemente una exhibición, sino un proceso moldeado por dinámicas complejas y negociaciones. La persistencia de Taiwán en este espacio destaca el valor de la colaboración intercultural sostenida a largo plazo. Esta iniciativa demuestra el uso del "poder blando" taiwanés, aunque condicionado por los términos de la escena cultural internacional.

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