En Taiwán, recolectoras de algas como Wu Feng-chiao, de 72 años, se enfrentan al desafío de mantener viva una tradición ancestral. La recolección de algas en la costa rocosa del Pacífico es un trabajo arduo y peligroso, pero esencial para la producción de gelatina de algas. Sin embargo, el relevo generacional es incierto, ya que pocas mujeres jóvenes se animan a continuar con esta labor. La disminución de recolectoras amenaza con el fin de esta práctica cultural. Wu Feng-chiao y sus compañeras representan a una de las últimas generaciones dedicadas a la cosecha marina. Se espera que un mayor interés de las jóvenes pueda asegurar la supervivencia de esta tradición taiwanesa.