El precio internacional del girasol ha superado los US$500 por tonelada, alcanzando máximos no vistos desde julio de 2022, justo después del inicio de la invasión rusa a Ucrania. Este aumento se debe a una combinación de factores, incluyendo la creciente tensión en la región del Mar Negro, que afecta las exportaciones. Además, las condiciones productivas desfavorables en Europa han disminuido la oferta europea. Paradójicamente, Argentina, con una cosecha récord de girasol, se beneficia de esta situación, posicionándose como un actor central en el mercado mundial. Ello ha puesto al cultivo en el centro de atención de los mercados internacionales. El incremento en el precio impacta directamente en el costo de aceites y otros derivados del girasol a nivel global.