En Uganda, el creciente valor de los proyectos estudiantiles presentados en exhibiciones científicas está generando interrogantes sobre la propiedad intelectual. Si bien tradicionalmente se celebra la creatividad y el logro académico, algunos de estos proyectos esconden ideas con potencial comercial y para resolver problemas comunitarios. La cuestión central es determinar a quién pertenecen los derechos de estas innovaciones: ¿al estudiante, a la escuela o a posibles inversores? Esta situación plantea desafíos legales y éticos, ya que los proyectos podrían atraer inversión y convertirse en productos reales. La falta de claridad en la propiedad intelectual podría desalentar a los estudiantes de seguir innovando o llevar a disputas sobre los beneficios económicos derivados de sus ideas. Se necesita un debate sobre políticas que protejan los derechos de los estudiantes y fomenten la innovación en el ámbito educativo.