Estudios psicológicos recientes cuestionan la idea de que dormir ocho horas seguidas es la forma más natural y efectiva de descansar. La creencia en un sueño ininterrumpido de ocho horas es un constructo social relativamente reciente, no una necesidad biológica inherente. Investigaciones sugieren que nuestros ancestros dormían en ciclos más cortos, con interrupciones naturales durante la noche. Muchos españoles, aunque duermen las ocho horas recomendadas, experimentan un sueño de baja calidad. Esta práctica moderna podría no estar optimizando el descanso y la recuperación del cuerpo. Los expertos recomiendan explorar patrones de sueño más flexibles y adaptados a la fisiología humana.