Omitir el desayuno, aunque parezca inofensivo, puede ser perjudicial, especialmente para quienes controlan sus niveles de azúcar en sangre. Investigaciones revelan que el ayuno matutino puede desencadenar una respuesta hormonal que eleva la glucosa. El cuerpo, al no recibir nutrientes, puede reaccionar liberando glucosa almacenada, llevando a picos de azúcar en sangre. Esta situación es especialmente preocupante para personas con resistencia a la insulina o diabetes. Expertos recomiendan no saltarse el desayuno, optando por opciones nutritivas que estabilicen los niveles de glucosa. Incluso una comida ligera puede ser más beneficiosa que no desayunar en absoluto. Considerar las necesidades individuales y consultar a un profesional de la salud es crucial.