Elena Mărginean, diagnosticada con miastenia gravis, una enfermedad autoinmune rara, experimentó la dificultad de acceder al tratamiento en Rumanía. Esta enfermedad provoca debilidad muscular severa, pudiendo llegar a impedir el movimiento, la deglución y el habla. Elena esperó cientos de días para recibir el tratamiento que otros países ya ofrecían. La falta de acceso oportuno impactó significativamente su calidad de vida, haciendo que "cada día fuera una lucha". Afortunadamente, ahora puede hablar normalmente gracias al tratamiento recibido. Su caso pone de manifiesto los desafíos que enfrentan los pacientes con enfermedades raras en Rumanía.