La concepción tradicional de la inteligencia como una cualidad inherente y medible está siendo cuestionada. Expertos sugieren que la inteligencia podría ser mejor entendida como la aplicación dinámica de la experiencia acumulada. Esta perspectiva desafía la noción de que la inteligencia es una posesión fija, ya sea individual o colectiva. Empresas, gobiernos y el sector tecnológico invierten fuertemente en la búsqueda y desarrollo de la inteligencia, tanto humana como artificial. Sin embargo, esta búsqueda podría estar enfocada en un concepto incompleto. La nueva visión propone que la inteligencia reside en la capacidad de movilizar y utilizar la experiencia, más que en una cantidad innata. Este enfoque podría tener implicaciones significativas en la educación, la gestión de recursos humanos y el desarrollo de la inteligencia artificial.