El presidente de la Caixa Geral de Depósitos, Paulo Macedo, ha abogado por una mayor flexibilidad en la remuneración de los empleados públicos, especialmente en lo que respecta a los altos cargos. Macedo argumenta que es necesario desligar los salarios de los funcionarios públicos de los salarios de los políticos, buscando una estructura más independiente y basada en el mérito. Esta propuesta busca atraer y retener talento en la administración pública, incentivando el desempeño con sistemas de bonificación. El banquero considera que la actual vinculación salarial limita la capacidad de recompensar adecuadamente a los trabajadores más eficientes. La declaración ha generado debate sobre la necesidad de modernizar la política de remuneraciones en el sector público portugués. Se busca una mayor autonomía en la gestión de recursos humanos dentro de la administración estatal.
