Un estudio reciente sugiere que la práctica común de tomar fotografías o capturas de pantalla para recordar momentos podría ser contraproducente. En lugar de fortalecer la memoria, estos hábitos podrían en realidad disminuir la capacidad de recordar detalles específicos. La investigación indica que cuando confiamos en dispositivos para almacenar información, nuestro cerebro tiende a codificar menos profundamente los recuerdos. Esto se debe a que externalizamos el proceso de memorización a la tecnología. Los participantes que tomaban más fotos tendían a recordar menos detalles sobre la experiencia en sí. Se recomienda, por tanto, ser consciente de cómo la tecnología impacta en nuestra capacidad de recordar.