El regulador de estándares publicitarios holandés, RCC, ha reprendido a Philip Morris International por una campaña publicitaria impulsada por inteligencia artificial (IA). La campaña, dirigida a influir en las reglas de la Unión Europea sobre el tabaco, fue considerada engañosa por el RCC. La crítica se centra en el uso de la IA para generar contenido personalizado con el objetivo de eludir las restricciones publicitarias existentes. El RCC consideró que la campaña no cumplía con los estándares de transparencia y veracidad. Philip Morris argumentó que la campaña era informativa, pero el RCC rechazó su defensa. Este caso plantea interrogantes sobre la regulación de la publicidad generada por IA, especialmente en industrias como la del tabaco.