El impacto inicial de la pandemia en la educación fue significativo, pero tras cuatro años, este factor ya no justifica completamente el retraso educativo persistente. Los datos revelan que la falta de recuperación va más allá de las consecuencias directas de la crisis sanitaria. Expertos señalan que otros factores, como desigualdades preexistentes y desafíos sistémicos, contribuyen al estancamiento. La pandemia exacerbó problemas ya existentes en el sistema educativo, pero no es la única causa del rezago actual. Se requiere un análisis más profundo para identificar las barreras que impiden el avance de los estudiantes. La recuperación educativa demanda abordar estas problemáticas estructurales y no solo las consecuencias inmediatas de la pandemia. Es crucial implementar estrategias integrales para garantizar el acceso equitativo a una educación de calidad.