El Palacio Presidencial filipino ha minimizado las declaraciones de la Vicepresidenta Sara Duterte, quien sugirió que el Presidente Ferdinand Marcos Jr. podría ser objeto de sospechas si el Secretario de Defensa, Gilbert Teodoro, no identifica a funcionarios gubernamentales presuntamente alineados con China. La controversia surgió tras un desafío público de Duterte a Teodoro para que revelara los nombres de dichos funcionarios. La oficina presidencial ha respondido con escepticismo, restando importancia a las acusaciones. El gobierno no ha confirmado ni negado la existencia de funcionarios pro-China. Este intercambio público ocurre en un contexto de crecientes tensiones en el Mar de China Meridional y las disputas territoriales con Beijing. La respuesta del Palacio busca desescalar la situación y evitar especulaciones infundadas.