El aumento de los costos de energía está impulsando un cambio en los métodos tradicionales de conservación de alimentos. La práctica de conservar frutas y verduras, como ciruelas, albaricoques y manzanas, en el horno emerge como una alternativa más rápida y económica al envasado tradicional. Este método reduce significativamente el tiempo de procesamiento, siendo hasta tres veces más rápido que las técnicas convencionales. La tendencia responde a la necesidad de adaptar las prácticas culinarias a la realidad económica actual. Se espera que esta opción gane popularidad ante la creciente preocupación por los altos precios de la energía. La abundancia de la cosecha de verano, incluyendo frutas, verduras y hongos, motiva la búsqueda de métodos de conservación eficientes.