En 1962, la NASA inició investigaciones sobre sistemas de soporte vital biológico para viajes espaciales de larga duración. Los científicos exploraron métodos para reciclar recursos y utilizar organismos vivos para mantener a los astronautas. Se estudió el potencial de plantas y microorganismos para procesar residuos y generar recursos esenciales. Este trabajo pionero sentó las bases para futuros asentamientos en la Luna y Marte. La sostenibilidad de la vida fuera de la Tierra sigue siendo un desafío científico y de ingeniería crucial. El estudio incluía examinar la atmósfera terrestre mediante experimentos a gran altitud.