La aplicación del salario mínimo a los trabajadores a destajo, como los repartidores, ha sido rechazada nuevamente en Corea del Sur. La medida no logró la aprobación necesaria, obteniendo 11 votos a favor y 15 en contra. Esta decisión representa un revés para los esfuerzos de mejorar las condiciones laborales de estos trabajadores, quienes a menudo operan bajo contratos de subcontratación. El debate se centró en la viabilidad económica y el impacto en el sector de la entrega. La votación se llevó a cabo en Sejong, la capital administrativa del país. Se espera que el tema continúe siendo objeto de discusión y posible reconsideración en el futuro. La falta de acuerdo deja a los repartidores sin la protección salarial mínima establecida por la ley.