Gwendal Poullennec, director de la Guía Michelin, ha revelado que la organización opera con una estructura similar a la de una agencia de inteligencia. La guía invierte en la contratación y formación de expertos con profundo conocimiento de las diversas culturas gastronómicas a nivel mundial. Esta estrategia permite a Michelin evaluar exhaustivamente el panorama culinario antes de expandirse a nuevos mercados. Poullennec enfatizó la importancia de la madurez culinaria de una región antes de su inclusión en la guía. La Guía Michelin se considera un instrumento clave de la "poder blando" francés, promoviendo la gastronomía como parte de su influencia cultural. La organización busca identificar y destacar la excelencia culinaria en todo el mundo, contribuyendo al desarrollo del turismo y la reputación de Francia.