Tanto el Gobierno como Lufthansa reconocen que la oferta para la compra de la totalidad de TAP no es vinculante, ni puede serlo en este momento. La propuesta actual no establece compromisos legales inmediatos para la aerolínea portuguesa. Los ingresos generados por la venta del 49.9% de las acciones de TAP cubren menos del 40% de la inyección de capital público realizada previamente. Esto significa que el Estado portugués aún deberá asumir una parte significativa de la deuda y las necesidades financieras de la aerolínea. La situación plantea interrogantes sobre el futuro de TAP y la viabilidad del proceso de privatización. Las negociaciones continúan, pero sin garantías de un acuerdo definitivo. Se espera que se presenten más detalles sobre la oferta en las próximas semanas.