Kinmen, una isla estratégica entre Taiwán y China continental, experimenta un incremento significativo en el tránsito de pasajeros. Este aumento, aunque podría parecer beneficioso, está generando tensiones con la vida local y la infraestructura existente. La isla funciona como una "infraestructura respiratoria", vulnerable a las interrupciones climáticas, y la alta demanda de transporte supera sus recursos limitados. Esto genera frustración entre los viajeros varados y los residentes que dependen de los mismos vuelos para su vida diaria. El análisis revela que los beneficios económicos de este flujo de pasajeros no son proporcionales a las dificultades que causa. El estudio de Chengyu Yang pone de manifiesto la necesidad de equilibrar el aumento del turismo con la sostenibilidad y el bienestar de la comunidad local en Kinmen.