La gestión efectiva de departamentos de IT requiere replantearse la medición de la productividad basada en horas trabajadas. Un reciente análisis sugiere que el rendimiento no siempre se correlaciona directamente con la cantidad de tiempo conectado, sino con los resultados obtenidos. Se destaca que un desarrollador con un horario concentrado, como el que trabaja de medianoche a las ocho de la mañana, puede superar en eficiencia a otro con una jornada laboral tradicional. El cierre de tickets, como indicador de progreso, se presenta como una métrica más relevante que la simple presencia en línea. Esta perspectiva implica un cambio en la cultura laboral, priorizando la consecución de objetivos sobre el cumplimiento estricto de horarios. La flexibilidad y la adaptación a las necesidades individuales podrían ser cruciales para optimizar el desempeño de los equipos de IT.