El volumen de préstamos morosos en Grecia ha experimentado un aumento significativo, alcanzando los 1.400 millones de euros. Este incremento representa un aumento considerable en comparación con los 1.000 millones de euros registrados el año anterior. Analistas atribuyen este repunte a las recientes negociaciones y acuerdos alcanzados entre Estados Unidos e Irán. Se considera que la flexibilización de las sanciones internacionales ha facilitado la transferencia de activos y la liquidación de deudas. Las entidades bancarias griegas están aprovechando esta coyuntura para deshacerse de sus carteras de préstamos problemáticos. El impacto de esta situación en la economía griega a largo plazo aún está por determinarse, pero se espera que genere liquidez en el sector bancario. La venta de estos activos podría contribuir a la estabilización financiera del país.