Investigaciones recientes en neurociencia revelan que abrazar almohadas durante el sueño puede tener efectos positivos en el sistema nervioso. La práctica de dormir con almohadas entre las piernas o brazos ejerce una "presión táctil profunda", la cual estimula la liberación de oxitocina, una hormona asociada a la calma y el bienestar. Este tipo de presión puede ayudar a regular el cortisol, la hormona del estrés, reduciendo sus niveles durante la noche. Los expertos explican que este comportamiento, a menudo inconsciente, imita la sensación de abrazar a otra persona, proporcionando una sensación de seguridad y confort. Esta técnica natural podría ser una forma sencilla de mejorar la calidad del sueño y reducir la ansiedad. El estudio destaca los beneficios de esta auto-regulación táctil para promover un descanso más reparador.