Un hábito matutino aparentemente inofensivo, como tomar té o café muy caliente, podría tener consecuencias perjudiciales para la salud. Según la revista especializada Healthline, las personas que consumen estas bebidas a temperaturas extremadamente altas presentan un riesgo más de tres veces mayor de desarrollar cáncer de esófago. La investigación revela una correlación significativa entre la temperatura de los líquidos y la probabilidad de contraer esta enfermedad. Beber a temperaturas más moderadas reduce considerablemente este riesgo. El estudio subraya la importancia de permitir que las bebidas se enfríen ligeramente antes de consumirlas para proteger la salud esofágica. La temperatura excesiva puede causar daño repetido a las células del esófago, lo que con el tiempo podría llevar al desarrollo de células cancerosas.