El agotamiento constante y la dificultad para perder peso, especialmente en la zona abdominal, podrían estar relacionados con niveles elevados de cortisol, la hormona del estrés. Aunque se mantenga una dieta saludable y se realice ejercicio, el cortisol alto puede obstaculizar la pérdida de peso. Afortunadamente, existen estrategias sencillas para regular esta hormona y recuperar el equilibrio. Modificaciones en el estilo de vida pueden ser suficientes para disminuir el cortisol y mejorar el bienestar general. La clave reside en identificar y gestionar los factores estresantes, implementando hábitos que promuevan la relajación y el descanso. Controlar el cortisol no solo beneficia la salud mental, sino que también facilita el control del peso y la composición corporal.