Helsinki Pride ha implementado una nueva política que incluye cláusulas de confidencialidad de por vida en los contratos laborales de sus empleados. El incumplimiento de estas cláusulas conlleva una sanción económica considerable, equivalente a seis meses de salario. Según estimaciones de Yle, esto podría ascender a más de 20.000 euros, considerando los salarios medios del sector. La obligación de confidencialidad es perpetua, extendiéndose incluso después de la finalización del contrato laboral. Esta medida busca proteger información sensible de la organización. La decisión ha generado debate sobre el alcance y la justificación de estas restricciones a la libertad de información de los empleados. Helsinki Pride no ha emitido una declaración oficial detallada sobre los motivos específicos detrás de esta política.