El intenso calor puede afectar negativamente el desempeño deportivo, incrementando significativamente el esfuerzo que realiza el corazón. Según un especialista, las altas temperaturas elevan la carga cardiovascular y aumentan el riesgo de deshidratación en quienes practican actividad física. El cuerpo, al intentar regular su temperatura interna, requiere un mayor esfuerzo, lo que puede disminuir la eficiencia del rendimiento. Se recomienda tomar precauciones como hidratarse adecuadamente antes, durante y después del ejercicio. Es crucial adaptar la intensidad y duración de la actividad física a las condiciones climáticas. El especialista enfatiza la importancia de escuchar al cuerpo y evitar la sobreexposición al calor para prevenir complicaciones.