Un psicólogo de la Academia de Ciencias de la República Checa advierte sobre los efectos del calor extremo en las funciones cognitivas y emocionales. Las altas temperaturas reducen el flujo sanguíneo al cerebro, disminuyendo el rendimiento mental y la productividad laboral. Se observa una caída en los niveles de serotonina y dopamina, neurotransmisores asociados al bienestar, lo que dificulta la regulación emocional. Esto puede llevar a una interpretación errónea de las expresiones faciales, percibiendo agresividad donde no la hay, y a una mayor irritabilidad y propensión a conflictos. El especialista recomienda realizar tareas que requieran concentración en las horas más frescas del día y mantener una adecuada hidratación. También se discutieron los efectos negativos del calor en el sueño y posibles soluciones para mejorar el descanso durante el verano.